Traducido de 'At Yosemite, Rangers Are Scarce and Visitors Have Gone Wild' por Soumya Karlamangla, Imágenes de Angus Morton (The New York Times)
Tras los recortes de la administración Trump, los trabajadores del parque nacional no dan abasto para evitar que la gente tire basura, vuele drones y realice saltos desde los acantilados.
Durante décadas, los visitantes del Parque Nacional de Yosemite han sido recibidos por guardabosques vestidos de verde y caqui, que cobran tasas y vigilan la entrada del parque.
Pero en una fría mañana de diciembre, no había guardabosques en las puertas del parque. Los turistas descendían gratis a la majestuosa naturaleza silvestre, confundidos por su aparente buena fortuna.
De hecho, los avistamientos de guardaparques fueron muy raros el año pasado, según habituales y defensores del parque. Los visitantes estaban mucho menos supervisados de lo habitual, lo que ha provocado un descontrol perjudicial: basura, salto desde acantilados, y vuelo de drones.
Esto es Yosemite bajo el presidente Trump.
En el último año, el señor Trump ha sacudido la agencia que supervisa Yosemite, el Servicio de Parques Nacionales.
Ha supervisado una reducción del 25 por ciento en el personal permanente del Servicio de Parques Nacionales, lograda mediante una combinación de despidos del Departamento de Eficiencia Gubernamental (Department of Government Efficiency - DOGE), así como incentivos por retiro voluntario y jubilaciones, según la National Parks Conservation Association, una organización sin fines de lucro.
La administración Trump ha reestructurado los sistemas de tarifas y reservas. Ha eliminado la entrada gratuita en Juneteenth y en el natalicio de Martin Luther King, mientras que ha otorgado acceso gratuito a los parques el día del cumpleaños del Sr. Trump, que coincide con el Día de la Bandera. Además este año su rostro aparece en el pase anual de los parques.
El Departamento del Interior de EE. UU., que administra el Servicio de Parques Nacionales, se negó a hacer declaraciones sobre las cifras de personal o las operaciones en Yosemite.
“El Parque Nacional de Yosemite continúa operando de manera segura y atiende a millones de visitantes cada año”, afirmó la agencia en un comunicado, añadiendo que “los programas interpretativos pueden variar a lo largo del año, pero el parque sigue ofreciendo una amplia gama de oportunidades educativas, recreativas y de voluntariado ambiental para los visitantes”.
Pero de acuerdo con entrevistas con empleados del parque y ambientalistas, los recortes en Yosemite, uno de los parques nacionales más visitados del país, han significado que no siempre hay suficientes guardaparques para atender las cabinas de entrada o educar a los visitantes sobre el cuidado del parque. En medio de la escasez, los científicos que trabajan en los parques han limpiado los baños públicos.
“Es realmente desalentador ver la dirección en la que vamos”, dijo Mark Ruggiero, un guardaparques retirado de Yosemite que todavía trabaja a tiempo parcial en el parque. “Son tiempos difíciles. Nadie está realmente seguro de lo que va a pasar a continuación”.
Al mismo tiempo, los turistas han estado llegando a Yosemite en masa, lo que ha convertido al 2025 en uno de sus veranos más concurridos de los últimos años. Octubre estuvo inusualmente lleno porque el parque permaneció abierto y fue gratuito durante el cierre del gobierno federal.
Elisabeth Barton, copropietaria de una empresa que ofrece visitas guiadas por las atracciones de Yosemite, dijo que su negocio se ha beneficiado de las multitudes. Pero también ha notado a más visitantes conduciendo en sentido contrario por caminos de una sola vía, estacionándose en praderas sensibles y saltando BASE desde los acantilados, lo cual está prohibido.
"Estamos viendo que el parque realmente tiene dificultades para controlar el volumen de visitantes que llegan", dijo la señora Barton, de 46 años. "Me cuesta ver cuál es el plan a largo plazo en todo esto."
Fueron las vistas de Yosemite, con lagos alpinos y praderas bañadas en luz dorada, las que ayudaron a inspirar la creación de todo el sistema de parques nacionales. En 1864, el presidente Abraham Lincoln convirtió el Valle de Yosemite en tierras protegidas por el gobierno federal, destinadas al uso público. Ese acto allanó el camino para la eventual creación del sistema de parques nacionales, y Yosemite se convirtió en el tercer parque nacional del país en 1890.
El parque, con una extensión similar a la de Rhode Island, es el hogar del Half Dome y El Capitan, quizás las paredes de roca más icónicas del país. También tiene una de las cascadas más altas de los Estados Unidos, donde, en una mañana reciente, se podía ver un arcoíris en la base mientras el agua se estrellaba contra las rocas de granito.
Durante una caminata por el parque en diciembre, Yosemite parecía el mismo de hace décadas. Un padre del sur de California estaba esperando al atardecer a que su hijo le propusiera matrimonio a su novia, para poder sorprenderlos después. Un turista de la República Checa que visitaba varios parques nacionales se maravilló de cómo un país podía contener tanta belleza.
Grace Shiyatta comentó que atravesaba un bosque de pinos con el fin de reunirse con sus amigos en un picnic para celebrar su cumpleaños número 60. Cuando tenían veintitantos años, ella y sus amigos visitaban Yosemite cada año, alquilando una casa grande para practicar esquí de fondo. Era una elección natural regresar para la gran celebración de su cumpleaños, dijo la Sra. Shiyatta, quien vive en Sacramento.
"¿Qué otra cosa preferiría hacer antes que estar en Yosemite?", dijo ella.
Pero ella y otros turistas también dijeron que se habían quedado perplejos de que el parque no hubiera cobrado el costo de entrada. Y un escalador dijo que acababa de escalar el Half Dome sin el permiso requerido, el cual está destinado a prevenir muertes y lesiones en la pared de roca expuesta.
La Sra. Barton y su copropietario, Bryant Burnette, quienes llevan años ofreciendo recorridos privados por el parque, creen que los visitantes se han vuelto particularmente indisciplinados porque no ha habido suficiente personal para enseñarles la importancia de cuidar el entorno
“No es de extrañar que la gente esté dejando basura y volando drones”, dijo Burnette, de 36 años, quien, mientras caminaba, recogió pañuelos de papel y envolturas que habían sido tirados al fondo del valle. “No puedo estar enojado con ellos”.
El año pasado, Yosemite fue el escenario de algunas de las muestras más públicas de indignación de los empleados federales hacia la administración Trump. En febrero, poco después del despido abrupto de 1.000 empleados del Servicio de Parques, un grupo de empleados frustrados colgó una bandera de auxilio en El Capitán, que se alza a más de 3.000 pies sobre el fondo del Valle de Yosemite.
Quienes apoyan el parque temen las repercusiones a largo plazo, especialmente ante la pérdida de empleados que planifican la preservación de Yosemite; esto incluye a científicos que estudian especies en peligro de extinción o la mitigación de incendios forestales, y expertos en infraestructura que planean reubicar edificios fuera de las llanuras aluviales.
Actualmente, los empleados mantienen el parque funcionando día a día, pero eso no basta — y no puede durar para siempre, dijo Don Neubacher, quien fue superintendente de Yosemite de 2010 a 2016.
"No estamos hablando de un parque cualquiera en la ciudad", dijo. "Estamos hablando de uno de los mayores tesoros de la naturaleza; estamos en un momento crítico."

